Colombia errante: no sólo números

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Cerca de 4 millones de colombianos viven en el exterior y envían remesas por 4.043 millones de dólares, lo que representa el 3.7% del Producto Interno Bruto del país, de acuerdo con una unvestigación de la Universidad del Rosario.


Cuando hablamos de desplazados debido a la violencia, guerra, conflictos y desastres naturales, entendemos aquellos grupos humanos que dejan su hogar o regiones y se mueven dentro del mismo país. Sin embargo, no se incluye por lo general en dichos grupos a aquellos que buscan refugio en el exterior si estos no pueden probar su condición, lo que los hace caer en el concepto general de migrante. La Universidad del Rosario de Bogotá en su investigación acerca de la búsqueda de mecanismos legales e institucionales que garanticen la protección de los derechos humanos de los desplazados en Colombia, pone la atención sobre el tema del problema de los emigrantes colombianos en conexión con los grupos desplazados por causa de la violencia. La investigación fue coordinada por la profesora Rocío del Pilar Peña con un equipo de estudiantes de Jurisprudencia de la misma universidad entre enero y junio de 2006.

Por Albeiro Rodas | Imagen “Colombia gótica” de Insight. Colombiano en Barcelona.

El problema de la población desplazada, especialmente los pobres es una emergencia mundial de acuerdo con los informes de la Cruz Roja Internacional. Para 2003, 175 millones de personas fueron desplazadas por causa de la violencia, la guerra, conflictos políticos, pobreza o desastres naturales, lo que duplicó las estadísticas en comparación con las de 1975. Pero al mismo tiempo, las personas desplazadas que salieron de sus países, se convirtieron en un importante factor de ingresos ecónimicos para sus naciones. Para el año 2003, se estima que los inmigrantes enviaron a sus países una suma de US$80 mil millones, lo que representa una cantidad mucho mayor de la que la comunidad internacional destina en ayudas para los países en desarrollo que es de US$50 mil millones.

Bogotá Desplazados. Foto de plastictaxi.

Colombia es uno de esos países en donde sus emigrantes contribuyen con una gran parte de su Producto Interno Bruto con un 3.7% de acuerdo a los estudios del Consejo Nacional de Política Económica y Social – Conpes – para el año 2004. Esto significa que cerca de US$4.043 millones entran al país por concepto de emigrantes, cifras mayores que las producciones de café y petroleo. En los archivos consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia para el 2004, habían 768.722 personas registradas en el extranjero, pero lo cierto es qu los colombianos en el extranjero para ese año suman unas 4.243.208 personas, es decir, el doble de la población del departamento de Atlántico (2.121.001), más de la población del Área Metropolitana de Medellín (3.312.165) y el doble de la población de Cali (2.068.387). De acuerdo con el Ministrerio, durante los primeros años del siglo XXI los colombianos emigran al exterior en las siguientes proporciones: 48% hacia los Estados Unidos y Canadá, 40% hacia Latinoamérica y el Caribe y 11% hacia Europa. Acerca del desplazamiento forzado, los departamentos fronterizos son los más afectados: Putumayo y Nariño hacia Ecuador y Perú, Chocó hacia Panamá y Norte de Santander hacia Venezuela. De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados, Colombia es el tercer país del mundo con la más seria crisis humanitaria después de Sudán y Congo con una población estimada entre dos y tres millones de colombianos que han tenido que abandonar sus hogares en los últimos 15 años. Entre enero y septiembre de 2004 habían 8.500 solicitudes de asilo en Ecuador y Venezuela y, de acuerdo con los estudios de la Universidad del Rosario, este llegó a ser el primer problema que el estado colombiano tiene que enfrentar porque significa que el 10% de la población nacional ha tenido que buscar residencia en el exterior.

¿Están los colombianos protegidos en el exterior?

Los estudios de la Universidad del Rosario concluyen que aunque las definiciones legales acerca del tratamiento que se debe dar a los desplazados internos, refugiados y solicitantes de refugio son claras, todavía se quedan cortas porque consideran solo como desplazado a aquellos migrantes dentro del territorio nacional y no miran a aquellos que – por las mismas razones – dejan el país y que necesariamente no llenan las condiciones necesarias para ser considerados refugiados o solicitantes de la condición de refugiado. Los casos más relevantes son sin duda aquellos que cruzan las fronteras porque viven cerca de ellas, pero en las deficiones de desplazado dejan por fuera a aquellos que se mueven por razones de problemas económicos, desempleo, desigualdad social y otros factores que motivan la emigración. Tanto para las Naciones Unidas como para el estado colombiano, una persona desplazada es aquella que abandona su casa porque teme por su vida debido a situaciones de violencia, pero las personas que se desplazan por dificultades económicas no son consideradas desplazadas. En tal caso, el colombiano que dejó el país por razones de pobreza es dejadado practicamente a su suerte en el exterior. A este respecto dice el estudio de la Universidad:

“Ahora bien, si las políticas públicas para prevenir y solucionar el problema del desplzamiento interno han sido insuficientes, en lo que hace referencia a las políticas y programas para los colombianos que por cualquier razón migran a otros países brillan por su ausencia o, en el mejor de los casos, se limitan a contactos cibernéticos por medio de una página web. El Ministerio de Relaciones Exteriores afirma que aproximadamente 4.000.000 de colombianos viven fuera del país, de los cuales un porcentaje muy alto salió en la última década y es mano de obra calificada.”

Dentro de la Colombia errante que junta constituye un departamento colombiano, existen muchos profesionales. Por ejemplo, de acuerdo con un estudio nacional de familias de 1997, en Bogotá el 4% de los jefe de hogar tenían una especialización o doctorado. El porcentaje subió a 5.9% en 1998 y descendió de nuevo a 4% en 1999. Esta información significa que Colombia perdió US%6 millones debido a la llamada fuga de cerebros.

En diciembre de 2000 la Vice-Ministra de Relaciones Exteriores dijo ante el Congreso de la República:

“La Ley 76 de 1993 nos ha permitido un campo de acción para asistir a los connacionales en el exterior, pero es una ley que tiene limitaciones que hemos venido observando, porque limita esta asistencia sólo al campo de los detenidos en el exterior. Y lo que nosotros estamos viendo es que debemos ampliar este ámbito legislativo, con el objeto de que nuestros consulados puedan prestar una mejor asistencia a nuestros connacionales” (Colombia, Comisión Segunda del Senado, intervención de la Vice-Ministra de Relaciones Exteriores, diciembre 2000. La Vice-Ministra se refiere a la Ley 76 que regula la protección de colombianos en el exterior).

México and Perú

Los estudios dejan algunas conclusiones. La primera es que los emigrantes colombianos son una población grágil vulnerable a muchas dificultades, especialmente en países en donde las legislaciones no son claras acerca de la inmigración. Sabiendo que los colombianos en el exterior llegaron a ser una fuerza económica de primer orden en la contribución al PIB nacional, son aún más merecedores de atención. La decisión del presidente Uribe de reducir los consulados y embajadas no corresponde con la importancia que debe darse a este sector de acuerdo a los estudios y se necesita una mayor atención y una mejor preparación del campo diplomático para una mejor organización de consulados y embajadas.

Para el estudio, las políticas de México y Perú fueron tomados como modelo de cómo responder a la situación de los ciudadanos en el exterior. En el caso de México, el estado busca la protección y el efectivo cumplimiento de los derechos humanos de los emigrantes en el extranjero, especialmente los que van hacia los Estados Unidos, que es el primer país más buscado por los mexicanos para empleo. La Universidad del Rosario dice que es necesario destacar que la legislación mexicana acerca de sus ciudadanos no es solo letra muerta, sino que una legislación práctica y efectiva y que además tiene una sociedad que es sensitiva a lo que pasa a sus connacionales en el exterior y reacciona con mecanismos de ayuda y protección cuando es requerida.

“En pocas palabras, el Estado mexicano se percató del problema migratorio desde hace mucho tiempo y, sus políticas van dirigidas a proteger sus derechos en el exterior, evitar tragedias por intentar emigrar sin las condiciones legales necesarias y, de la misma forma, tratar de aprovechar la posición económica de los migrantes, quienes, sin lugar a dudas, constituyen un lugar trascendente en el contexto de ingresos económicos del país.”

El otro país es Perú, el cual tiene una clara política para sus emigrantes con un respaldo legal más convenios con otros países. Esto permite que el estado pueda crear organizaciones, instituciones, planes, proyectos, políticas, programas y otros recursos para consolidar la protección de los peruanos en el exterior. Perú ha tenido una situación similar a Colombia con población desplazada, pero a diferencia de Colombia, pudo desarrollar una política más efectiva y un marco legal para la protección de sus connacionales.

Acerca de Colombia, dice es estudio de la Universidad del Rosario, las políticas migratorias están limitadas a actividades culturales que buscan fortalecer los lazos con la Patria. En este contexto se pueden encontrar programas como Colombia Nos Une liderado por el Ministerio de Relaciones Exteriores en la búsqueda de comunidades de colombianos en el exterior, haciéndoles partícipes de la vida nacional y de las políticas exteriores de Colombia. Sin embargo, el creciente interés del gobierno por las comunidades colombianas en el exterior es visto como un intento de tomar ventaja de ellos sin ninguna retribución real, sólo como un factor económico de gran importancia. Semejante interés está todavía muy lejos de compararse con las políticas de países como México y Perú en donde las políticas de protección son políticas reales de protección para aquellos que salieron hace tiempo y para aquellos que están por salir, sin ver a sus ciudadanos en el extranjero sólo como cifras que ayudan a crecer a la economía nacional.

Cita este artículo

RODAS, Albeiro. Colombia errante: no sólo números. Artículo acerca del estudio “Migración de colombianos: ¿una expresión moderna de orfandad?“, Rocío del Pilar Peña Huertas, Universidad del Rosario, Bogotá, 2005. Pasapote colombiano: economía, sociedad y cultura en Colombia, 8 de julio de 2007.

Bibliografía

PEÑA HUERTAS, Rocío del Pilar, Migración de colombianos: ¿una expresión moderna de orfandad? Una aproximación a las políticas públicas dirigidas a los colombianos en el exterior. Universidad del Rosario, Bogotá, 6 de diciembre de 2005.

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