Un doctor colombiano alrededor del mundo

· Uncategorized
Authors
Estuvimos compartiendo en nuestra oficina en Sihanoukville con el doctor Javier Alonso Pineda Aguirre, oriundo de la ciudad de Medellín y médico del personal de las Naciones Unidas en Camboya. El doctor Pineda nos contó varias de sus experiencias en los países en donde ha trabajado y cómo ve su propia patria a la que ama intensamente.

Por Albeiro Rodas. Entrevista y fotografías: Al Rodas y Yulth Oyola. English.

Sihanoukville. El doctor Javier Alonso Pineda Aguirre nació en la ciudad de Medellín pero no revela el año, sólo que fue un 3 de enero. Sí dice en cambio el año en que egresó como médico de la Universidad de Antioquia y este fue 1986. Hizo el año rural en el municipio de Salgar, Antioquia y después fue director del Hospital del Carmen de Viboral. En 1989 llegó a Inglaterra y desde entonces ha estado en el exterior dedicado a su profesión de médico. Con una camiseta estampada con el logo de Café de Colombia, el acento paisa que no ha menguado su largo discurrir por los aeropuertos del mundo, el doctor Pineda respondió a nuestras preguntas con franqueza y en un ambiente de gran familiaridad.

¿En qué países del mundo ha estado y haciendo qué?

En el 2000 llegué a Timor Este con OICOS, una ONG portuguesa, pero allí también trabajé para el Ministerio de Salud de ese país. Después fui a Liberia con una organización británica de nombre Merlin. En Sudán hice parte de la organización estadounidense International Medical Corps y en Sierra Leona trabajé para la organización española Médicos del Mundo. En la actualidad me encuentro en Camboya como médico del personal de la ONU desde el 1 de noviembre de 2006.

¿Qué experiencias puede resaltar de todos esos países?

En Timor Este tengo buenos recuerdos de todo el personal con el que trabajé, pero mi contacto con el pueblo fue más bien poco. De Liberia recuerdo las dificultades de la guerra que azotó a ese país y en donde tenía que trabajar con chalecos antibalas y casco, estuve seis meses atendiendo a los desplazados de la violencia. En Sudán tengo en cambio muy buenos recuerdos del pueblo, eran muy amables, muy educados, demuestran mucha simpatía por el extranjero y siempre recalcan que ellos no tienen nada que ver con terrorismo y que su religión musulmana no tiene nada que ver con eso. Es un país de un régimen más bien autoritario, bastante difícil moverse de un lado a otro, se necesita una visa para entrar y una visa para salir del país e incluso los sudaneses que están en el exterior requiere visa para entrar a su propio país. Fue allí en donde me di cuenta de cuán occidentales somos los colombianos. Por ejemplo, aunque no soy muy amante de la cerveza, ha sido el único lugar del mundo en donde esta me ha hecho falta, especialmente en un lugar en donde en tiempo seco la temperatura llega a 45 grados a la sombra en el día y baja a 10 grados durante la noche y entre el tiempo seco y la época de lluvias se presentan fuertes tormentas de arena. La zona del Arful es un desierto tal y cual lo vemos en las películas. Allí en Sudán hay una guerra, pero no creo que sea de las mismas proporciones de la que tenemos en Colombia, aunque se cometen las mismas atrocidades. Cierto sí que allí se utiliza la violación carnal como un arma de guerra.

En Sierra Leona la experiencia fue un poco difícil, por un lado porque sentí que los españoles nos miran como si fuésemos unos incapaces y eso dificulta el trabajo y por otra parte el país tiene un alto grado de corrupción administrativa. Pero de esta experiencia en Sierra Leona saco la conclusión de que los africanos necesitan dejarse solos en el manejo de sus propios países, y cuando digo solos me refiero a todo, porque por un lado las multinacionales explotan de manera que solo crean mayor pobreza y por otra parte fomentan la corrupción, mientras que de otro lado las organizaciones humanitarias lo único que hacen es crear un paternalismo que no beneficia a la población y todo esto no deja que se dé una evolución natural de la sociedad africana. Para mí la solución es dejarlos solos y dejar un poco el eurocentrismo.

¿Qué piensa de Camboya?

Camboya me gusta, aunque ha sido poco el contacto con el pueblo, debido a que vivo aquí como en una burbuja. Esto se debe a que mi trabajo es de médico del personal de la ONU y en tal sentido no tengo contacto con el sistema de salud del país y desconozco cómo sea este. Así que en verdad no me entero mucho de lo que pasa en el país.

¿Cuáles han sido los momentos más difíciles de su trabajo en el exterior?

En Liberia. Fue el día en que se iba a firmar el tratado de paz entre el gobierno y la guerrilla. Los guerrilleros llegaron en vehículos de la ONU y llegaron por millares. Se suponía que les iban a pagar por entregar las armas, pero como hubo demora, no llegaban los otros contendientes, entonces comenzaron a golpear los vehículos y a alistar las armas. Yo estaba en uno de los coches y de pronto me vi entre ellos que apuntaban todos las armas al lugar en donde yo estaba. A pesar de que me sentí muy nervioso, le dije al conductor que comenzara a salir del círculo en el que estábamos pero lentamente para que no reaccionaran violentamente. El conductor lo hizo y ellos abrieron milagrosamente el círculo. También creo que fue porque entonces estaba trabajando con la organización británica Merlin, la única que no evacuó la capital cuando los insurgentes se la tomaron y ese acto le ganó grandes simpatías entre el pueblo. Para mí ha sido el momento de más terror de mi vida.

Doctor Píneda visita la Pagoda Alta de Sihanoukville con Albeiro Rodas.

¿Ha encontrado muchos colombianos en el exterior?

Cuando llegué a Timor Este creía que era el único y quizá el primer colombiano en pisar ese país, pero después me di cuenta que no, éramos 40 y con la excepción de uno que nos dijo que él no había salido de Colombia para conocer colombianos, con los demás creamos una relación magnífica, porque cuando uno sale del país nos necesitamos. No conocí a ningún colombiano en Liberia, pero sí a tres en Sierra Leona con los que hice una gran amistad. En Camboya encontré a una pareja en el mercado, como los oí que hablaban español les pregunté que de dónde eran. Después les dije que yo también era de Colombia y la señora hizo un ademán como si hubiera visto al diablo, así que los dejé y me fui. Ahora los conozco a ustedes.

¿Qué puede decir de los colombianos en Inglaterra?

Los colombianos en Inglaterra son un grupo extremadamente heterogéneo: hay de todos los orígenes y niveles, pero lamentablemente pienso que no hay una auténtica fraternidad. Es el único grupo nacional que conozco en el cual un colombiano denuncia a otro colombiano a las autoridades si es irregular y todo por envidias o cosas por el estilo. Ahora hay muchas cuestiones comerciales, pero no veo que nos apoyemos mucho los unos a los otros como sí sucede con inmigrantes de otras naciones.

¿Cómo ven los británicos a los colombianos?

Nuestra cruz de siempre es el ser asociados con el narcotráfico. Pero hay otras cosas que me parecen positivas, por ejemplo, está pegando mucho la salsa y esto, aunque no se crea, abre espacios. Los británicos consideran a los colombianos como buenos trabajadores. La comunidad de inmigrantes colombianos en Inglaterra es muy grande y especialmente de personas que vienen del Valle del Cauca y del Eje Cafetero debido a una política del gobierno británico que ofreció visas de trabajo a colombianos de esos departamentos en los años 70, lo que abrió espacio a la inmigración. Después en los 80 aumentaron muchos los refugiados políticos. En 2001 el gobierno comenzó a pedir visas y ello redujo la inmigración.

¿Qué dices en el exterior de Colombia?

Si pido la residencia británica siempre será por facilidad, pero no porque valore a menos a mi patria. Es más, muchos colombianos cuando salen del país meten el pasaporte en una cubierta de manera que no se vea fácilmente que es un pasaporte colombiano. Yo nunca he cubierto mi pasaporte. Al contrario, me gusta que lo vean y me gusta que vengan a indagarme por causa de mi nación justamente para demostrar que no siempre es cómo se imaginan. Pero yo creo que todos los colombianos deberían salir del país por un tiempo sólo para que pudieran valorar el país que tienen, para querer auténticamente a Colombia. Yo hablo bien de Colombia en el exterior, pero tampoco tapo nuestros problemas porque creo que el extranjero tiene derecho a saber qué sucede y sólo cuando somos sinceros con nuestra patria, tendremos la oportunidad de acabar con los problemas.

El doctor Pineda dirige un taller sobre primeros auxilios a un grupo de estudiantes de las escuelas técnicas Don Bosco de Sihanoukville.

La pregunta del millón y la que siempre le hacen a todos los colombianos que salen del país a prestar servicios humanitarios en otras naciones: ¿Por qué un médico colombiano va a otros países necesitados, cuando en Colombia hay tantas regiones tan marginales? Pienso en el Chocó, tantos lugares de la Costa, los Llanos…

Hay dos razones muy prácticas para responder: la primera es por seguridad y la segunda es capacidad económica. Es más seguro ir a trabajar como extranjero en países como los africanos que ir a trabajar a esas zonas marginales de Colombia a causa de la violencia. Allí no le garantizan la vida a nadie. La salud en Colombia, por otra parte, se volvió un negocio. Está bien que sea un negocio para dos o tres que abren una clínica privada, pero no está bien que el Estado de un país haga de la salud de su pueblo un negocio, no debería ser así, como lo hizo la Ley 100. En conclusión, por esas dos razones: seguridad personal y económica.

Si la situación en Colombia cambia de manera que eso se pueda garantizar ¿volvería a trabajar en Colombia?

Yo no veo una solución pronta al país para los próximos 10 años al menos. Yo volveré a mi patria, cierto, pero no estoy a la espera de que eso se solucione, así que volveré en medio del caos. Volveré porque ya estoy cansado del extranjero, tampoco he echado raíces en el extranjero y tampoco busco raíces en el extranjero, como muchos que dicen ir a buscarlas a España en donde sólo encontré un hueco de las raíces que había… Mis raíces están en Colombia.

Hace poco salió una convocatorio en España que necesitan médicos colombianos ¿por qué esto?

Porque Europa se está quedando sin médicos, así no lo reconozcan. Los europeos necesitan en este momento nuestros recursos naturales y ya están necesitando también nuestros recursos humanos y en unos diez años más eso será una urgencia. Por eso no quieren que seamos ricos, porque en el momento en el que lo seamos, los colombianos no querremos emigrar. Además resulta muy costoso para un país formar profesionales y qué mejor cosa que importar profesionales ya hechos, sin el problema de formarlos. Los europeos necesitan de los inmigrantes y el único país de Europa que lo reconoce es España. En cuanto a Inglaterra, que es un país con una población más anciana que España, esto no se reconoce y al contrario, se dedican a atacar a la inmigración. Por esta razón España pudo alcanzar en la actualidad la tasa media de crecimiento normal, la más alta de Europa, precisamente por su política favorable a la inmigración. Pero los europeos, pienso, son más bien xenófobos y esto hace muy difícil la inmigración, más de lo que los colombianos se imaginan.

¿Qué recomienda a los colombianos?

Yo pienso que tenemos que dejar nuestros complejos de inferioridad y a la corrupción. La clase política colombiana está abierta a la corrupción que importan algunos extranjeros. Pero la esperanza de Colombia está indudablemente en los movimientos de unión latinoamericana. El mejor ejemplo que tenemos es la Unión Europea. Sólo hasta que los países de Europa se unieron, no estuvieron a la altura de hablar de tú a tú con Estados Unidos. Sólo cuando Latinoamérica se una, estaremos también nosotros en capacidad de hablar de tú a tú con cualquiera en el mundo.

Lo otro es acabar con el mito de las drogas. Legalizar las drogas facilita el verdadero control de ellas. La ilegalidad siempre estará asociada con los bajos mundos y la criminalidad. Cuando en Colombia los cigarrillos Marlboro eran ilegales, todos buscaban fumar Malboro. Ahora que es legal, nadie los quiere. Todos los miles de millones de dólares que gana el narcotráfico se reducirían si se acaba con el negocio ilegal para entrar en el terreno del control verdadero. Pero el terror en Colombia es que si se legaliza eso, entonces disque nos van a bloquear. Holanda legalizó las drogas y nadie la ha bloqueado, pero nuestro problema colombiano es que no nos gobernamos a sí mismos, sino que nos gobiernan y tenemos que esperar a que “nos dejen”.

Tenemos que dejar el complejo de inferioridad que tenemos. Es un complejo que por otro lado es creado. Mire no más el mapamundi. Si usted compara a Brasil con los Estados Unidos, aparece que Estados Unidos es más grande que Brasil y eso no es cierto. Si usted compara a Inglaterra con Colombia, aparece como si Inglaterra fuera casi del tamaño de Colombia y eso es falso, si Colombia tiene el tamaño de Francia, España y Portugal unidos. Si compara usted el mapa de Suiza, usted lo ve exagerado en proporción, cuando Suiza tiene el tamaño del departamento de Cundinamarca. Es decir, nos quieren hacer ver pequeños para que nos sintamos pequeños y no lo somos.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: