Subcontratación Colombia

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Foto “Manuela” de Juanpg.
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No se requiere demasiado hoy para explicar lo que significa subcontratación (Outsourcing en inglés), en una economía mundial. Es mejor discutir acerca de sus beneficios y dificultades desde distintos puntos de vista tal como puede evidenciarse en diferentes artículos y estudios seas de los países industrializados o aquellos menos desarrollados. Thomas Soweel en su artículo “Outsourcing and Saving Jobs” (tr.es. “Subcontratación y salvando empleos“) publicado en Capitalism Magazine del 16 de marzo de 2004, llamó la atención en EEUU a aquellos que proponían detener la subcontratación de servicios extranjeros porque pensaban que ello sería un mal impacto para el cuadro general de empleo en el país (desde la perspectiva estadounidense, por supuesto). Sowell dijo además que semejante sugerencia no haría otra cosa que garantizar que las cosas fueran peores en EEUU desde que dicho país presta a su vez servicios de subcontratación a otras naciones: “Cierto, podemos detener los trabajos de programadores de computador que vengan del extranjero. Pero ¿qué pasaría si Japón, por ejemplo, restrinje los servicios de subcontratación de empleos de Estados Unidos y los estadounidenses que trabajan en Toyota y Honda comienzan a ser despedidos? ¿Qué pasaría con los estadounidenses que trabajan para compañías extranjeras que operan en los Estados Unidos?”, dice Sowell.

La subcontratación como tema de debate

La subcontratación de servicios no es otra cosa que una de las mejores evidencias del mercado global en el cual las fronteras se vuelven practicamente virtuales. De hecho, muchas compañías, especialmente aquellas que vienen de países industrializados, prefieren subcontratar servicios extranjeros con el objeto de reducir costos. Por supuesto, los expertos extranjeros deben venir de otros contextos en donde se pueda permitir la reducción de cosas tales como impuestos y otros límites y esos contextos ideales con las naciones menos desarrolladas. Esto tiene muchas consecuencias en los países industrializados y, por supuesto, es materia de discusión de políticos, economistas y otros. Entre las críticas a la subcontratación de servicios extranjeros se cuestiona la calidad de los mismos. De acuerdo a una encuesta dirigida por Zogby, en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2004, el 71% de los electores estadounidenses consideraron que la subcontratación de servicios extranjeros trae problemas a la economía nacional. Otro problema expuesto por los críticos de la subcontratación señala la seguridad y para ello se hizo popular el caso Pune, que involucró al Citibank con India: en abril de 2005 algunos de los clientes estadounidenses del Citibank notaron discrepancias en sus cuentas y las notificaron al banco. Hecha la investigación del caso, se descubrió que trabajadores del centro de Pune en India se habían apropiado de las claves de los clientes y habían transferido los dineros a sus propias cuentas abiertas con nombres ficticios para totalizar un robo de US$350 mil millones. Pero la respuesta a las objesiones son amplias y en general concluyen que la subcontratación no es necesariamente una destructora de empleo, sino la respuesta a una economía global.

Subcontratación para un país como Colombia

Colombia, sin embargo, se encuentra al otro lado de la discusión. Más que un país que realice subcontrataciones – algo que es completamente posible -, es en cambio un paraiso que ofrece servicios de subcontratación a países industrializados. De acuerdo con los informes de Proexpo Colombia en “Colombia, perfil sectorial, servicios a las empresas“, Colombia es el segundo país de Latinoamérica que recibe una parte significativa de su PIB de la tecnología de la informática y de los procesos de negocios. En dicho informe se establece que Colombia tiene cerca de tres mil empresas dedicadas a la subcontratatión con más de 32 mil empleados, lo que genera casi US$158 millones por año (en Latinoamérica se generan US$25 mil millones a través de este sector con aproximadamente 48 mil empresas y 600 mil empleados). El informe dice además que las perspectivas de Colombia hacia el 2009 serán en tecnología de la informática con servicios tales como el desarrollo de Software y Hardware, especialmente.

La información muestra que Colombia tiene una buena perspectiva en la oferta de servicios de subcontratación a la comunidad internacional y especialmente a los países industrializados. Ya no se puede decir que Colombia debería aprovechar la oportunidad, porque ya lo hace, sino que ahora debe concentrarse en la cualificación del servicio de manera que llegue a ser líder en Latinoamérica, de la misma manera que India lo llegó a ser de Asia y del mundo.

El ideal de llegar a ser líder en el contexto latinoamericano no está lejos si consideramos las condiciones que tiene el país para ello. De acuerdo con el puntaje mundial de competitividad para 2006, Colombia es el segundo país más competitivo de Latinoamérica después de Chile y el número 40 del mundo, lo que significa que se tiene un excelente nivel de profesionales en muchos campos. Por otro lado, es el tercer país más poblado de Latinoamérica después de Brasil y México y el tercer país de habla hispana del mundo después de México y España, si consideramos que el castellano es el segundo idioma más importante del mundo después del inglés. En tal sentido, el país tiene un gran recurso humano y profesional que le dan las condiciones necesarias para una buena oferta del servicio de subcontratación.

Los retos de la subcontratación

Conociendo entonces las grandes posibilidades de Colombia en el área, el país tiene que pensar en dar más importancia a este sector como se lo da al café. La subcontratación tiene que ver necesariamente con el recurso humano y es en este en el cual hay que trabajar. Dicho recurso humano necesita mayor preparación para que esté listo a responder a la demanda creciente no sólo en cantidad, sino muy especialmente en cualidad competitiva. Si algunas de las objesiones presentadas a los servicios de subcontratación de personal extranjero de países menos desarrollados son estudiadas con atención, pasará que un país como Colombia pueda demostrar que su servicio es uno de los más cualificados del planeta. No se trata sólo de invitatar a los profesionales y cerebros a manejarse como buenos muchachos para que ganen confianza, sino que es necesario desarrollar habilidades y tecnologías.

Educación superior

La educación superior en Colombia tiene una buena reputación en general. De acuerdo con el Icfes, el país tiene cerca de 4.200 escuelas superiores y 281 universidades siendo la educación en servicios de salud la más requerida (cf. “Formación y desarrollo: ¿Estudiar en Colombia o en el exterior?“, de elempleo.com). De hecho, las universidades colombianas son buscadas además por estudiantes extranjeros. Por ejemplo, en la Universidad de Antioquia, hay alumnos provenientes de 115 naciones diferentes, especialmente de Venezuela y Estados Unidos, pero también la mayoría de los países europeos y latinoamericanos más profesores de 51 naciones, de acuerdo a los estudios de Info Medellín. Sin embargo, no basta decir esto para establecer las universidades colombianas entre las mejores del mundo. Esta conclusión positiva sólo muestra que el recurso humano colombiano es tan importante que si tuviera aún mayores oportunidades, sectores como la subcontratación podrían ser todavía más fuertes y mejores de lo que ya son. De acuerdo con el estudio de las 500 mejores universidades del mundo para 2006, ninguna universidad colombiana está en los 100 primeros puestos (ni siquiera una latinoamericana) y tampoco hay ninguna entre las 100 mejores universidades de las Américas entre las cuales sólo cuentan las latinoamericanas Universidad de Sao Paolo en el puesto 75 y las universidades de Buenos Aires y México en el puesto 98. Por supuesto, esta clasificación no demuestra todo, pero es una buena pista de lo que debe ser corregido. El estudioso y analista político colombiano Fernando Cepeda, dijo en su informe en El Tiempo “Ranking de universidades: ¿Por qué las colombianas no están entre las mejores del mundo?” (7 de agosto de 2004) que mientras una universidad como Harvard recibió del Estado un presupuesto de US$2.400 millones (cerca de CP$6,2 billones) por 19.500 estudiantes y la Universidad privada Johns Hopkins obtuvo fondos del Estado por cerca de US$1.000 millones (cerca de CP$2,6 billones) para investigación, las 31 universidades públicas de Colombia recibieron en 2004 de parte del Estado cerca de US$70 millones (CP$140,000 millones).

Tecnologías y un segundo idioma

En este caso, el reto es poner las tecnologías en las manos de los niños y los jóvenes. Evidentemente una cultura como la subcontratación de servicios necesita de una mentalidad lista para responder a los nuevos retos de la tecnología y la capacidad de comunicarse en una lengua extranjera. Colombia y Venezuela están situados bajo la media latinoamericana del uso del Internet con un 13,2% de la población colombiana y un 14,26% de la población venezolana, de acuerdo al informe de Tecnología hecha palabra para el 2007 en “Cifras de Internet en Colombia y Venezuela“. La misma compañía afirma que durante el primer semestre de 2006 se incrementó el uso del Internet en Colombia en un 15% mientras en Venezuela en un 16,8%. Acerca del incremento del uso de banda ancha para los dos países, Colombia presentó en ese mismo primer semestre de 2006 un incremento considerable de 46% muy por encima del venezolano que sólo fue del 10%.

La segunda lengua es otra clave para conquistar sectores como la subcontratación. Aunque el castellano es el segundo idioma en importancia del mundo, poco puede hacerse con nuestro idioma frente a un mercado como el asiático. La única manera de enlazar una empresa de subcontrataciones colombiana con un posible cliente en Tokio es a través del idioma inglés, aunque los amables japoneses se muestren fascinados con nuestra querida lengua madre de Cervantes. Pero ello no significa que sólo el inglés está ligado a la subcontratación de servicios: ¿Qué podría hacer Colombia a través del Internet si pudiera responder a las solicitudes de servicios de subcontratación de países como Holanda, Alemania, Italia, Yemen y otros en sus propias lenguas?

Citar este artículo:

Subcontratación Colombia. RODAS TORRES, Reinaldo Albeiro. Pasaporte colombiano: economía, sociedad y cultura en Colombia, Sihanoukville, 28 de junio de 2007.

1 Comment

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  1. Extranjero en Colombia

    Muy interesante el artículo pero hay una parte de la subcontratación que no es tratada con suficiente fuerza y es la que ataña al empleado común, es cuando la empresa subcontrata algunos empleados para no tenerlos dentro de su nómina. Creo que esa situación es peor que la esclavitud porque a la empresa no le interesa nada en lo más mínimo, ante cualquier problema se echa a la persona y se subcontrata otro (total gente que busca empleo es la que sobra), la precarización laboral que existe en Colombia es preocupante y la ausencia de sindicatos profundiza todos los problemas de los trabajadores. Se debe pensar en mejorar las condiciones de vida de la mayoría y no en engrosar los bolsillos de los de siempre disfrazando aumentos en el PIB, importaciones, etc.
    La pregunta es: ¿de que sirven los aumentos en los índices si la distribución de la riqueza es cada vez peor y la movilidad social es prácticamente imposible? Claro que para entender lo que quiero decir con estas preguntas hay que estar en el sector no-beneficiado de la sociedad (ese sector somos la mayor parte de la población y estpy seguro que somos los más honestos del país).

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